LA DONACIÓN DE SANGRE Y LA SALUD PÚBLICA

La población está envejeciendo en los países desarrollados. Dentro de 10 años, la cifra de personas mayores de más de 65 años se incrementará en un 15% aproximadamente. La población europea de más de 65 años representa, actualmente, el 19% de la población total y consume el 57% de los hemoderivados. En 2010, este grupo demográfico constituirá el 21% de la población global y consumirá el 64% de la sangre donada.

Se da una circunstancia general en todos los países y es que los donantes mayores son más fieles y acuden con mayor frecuencia a donar. Cuando se jubilen estos donantes, se convertirán en pacientes receptores. Es más difícil que se mantenga la misma tasa de donación entre los jóvenes donantes, por lo tanto, por cada donante de 55 años se necesitará 1,5 donantes adolescentes.

Es necesario que se produzca un cambio de mentalidad en la sociedad para poder atender las demandas de hemoderivados en el futuro. Para ello, se hace imprescindible apelar a la responsabilidad y sentido cívico de los ciudadanos, no sólo a su generosidad y solidaridad. 

Existen varios tipos de donaciones de sangre en España: una es la altruista, por la que un donante cede su sangre a un receptor anónimo, esencialmente, y la transfusión autóloga o autotransfusión, que está orientada a la cirugía programada. El paciente dona para sí mismo cuando así lo prescriba un facultativo. Esta última es poco frecuente.